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domingo, 8 de junio de 2014

Adoro esa forma tuya de no decirme que me quieres


Adoro esa forma tuya de no decirme que me quieres.

 Vivir, con el vértigo de caer y levantarse,

resistiendo, 

como la dormida luz de la niebla

que suspira al cielo entre los árboles. 

Peina el viento de temblores la hierba,

 las hojas se desvisten y adornan de ocres los caminos.

 Al sonrojo de los sándalos esperaré, todavía,

 ese dulzor de noche que  desnuda a los amantes,

-hay razones que crujen-

el cierzo, y ese frescor que madruga

la voz, la piel, y tú llegando

todo de cazumbre enamorado.  

 ¿Con qué paciencia me quieres?

Sé de espacios y sueños

cuando la noche regresa a sus miedos,

(narra desde una nube albina), roto 

 el mohín de enredadera se  alarga 

y retuerce los latidos si acaricio su rebelde luz.

 Tú y yo nos existimos, (nuestras razones tendremos).

  Mírame, llevo en las manos un arrullo de nido.

¡Qué hermosa se yergue esta tarde de incendio!

 Volaremos con los brazos muy abiertos,  decías

con ese temple ilusorio,

 y yo, torpe, quise ser verderón silvestre,

y volé, a sabiendas de no tener alas,

y eso tiene sus riesgos.


sábado, 29 de marzo de 2014

Sumiller

*

Tenso y ácido, delicado afinamiento
casi meloso, con ribetes impulsivos
del glamour más irrespetuoso.

¿Cosquilleante? Sólo a altas temperaturas.

Y ese leve dulzor, comme il faut
su beso fresco y especiado
del amante que retiene taninos de canela.

Qué decir, su paso por boca
deleita en su marcada calidez
y abrumador carácter de arcilla,
bouquet de sensaciones en mi copa.  

*

lunes, 28 de enero de 2013

La tristeza de las algas



















Allá, a lo lejos,
la silenciosa luz de un horizonte amurallado,
y una nube vigía que aglomera en su manto de lluvia el olvido.

Soy la sombra del liquen con estambres de llama,
la lentitud de lágrima salada
que se enrama fértil a un lamento de hoja;
entre mis brazos el mar, sumamente oscuro y mío,
la desolada ola que tirita en las jarcias del destino.

Ninguna posesión me sostiene
y todo tengo, hasta los pies fríos.

No soy mujer poema, -esa es otra, la que puede morir en tus orillas-
Soy bejuco del norte, aunque amanezco al sur,
soy el miedo con trenzas
o azumbre de ventisca leve.
Y hoy, sólo hoy
me rindo a la tristeza de las algas.

*

lunes, 21 de enero de 2013

Detrás de la niebla


















Siempre estás detrás de la niebla,
con ropaje de gorrión
dibujas robledales con los dedos.
Ah, esta lúcida melancolía,
abeja laboriosa
que se hospeda en los panales del lecho.
De tan hermoso,
fugaz el momento,
como luz
noble torneo
pan blanco
quemadura de enero
tibio paño
y antílopes huyendo.


*

martes, 15 de enero de 2013

Miel de lejanías


















Llegas con la memoria del invierno,
ciñes tu bufanda de noche tierna
 de un sutil cortejo llovido de ascetismo
al tiempo adormecido de la espera.
Vienes así, como llega la nieve,
silencioso, mordiendo los sentidos,
 traes miel de lejanías en los labios.
Sonríes, tu madurez rezuma el tiempo sin edad
y dominas como nadie el romanticismo.
Dices, que le has robado sonrisas a la luna
y las estrellas moquean de tristeza.
Hablas con la cadencia que acostumbras
de los besos que no encontraron remanso.
Me abrigo de tu pecho, como un mar delirante,
callada e ilusoria, cegada de ese amor que condensa tristeza,
suenan ráfagas los sueños, su belleza,
el derrame fragante de tu desnudo, su desbandada,
y sorbo de ese aire acicalado de ternura.
Te presentas renovado, es cierto, pero ya no me engañas,
 -no es que sea más sabia, sí más vieja-
Reconozco tu paraguas de domingo, refugio de besos,
y bajo esa gabardina reversible, que tan bien te sienta,
sé que escondes el canto de los mirlos,
(brotan por la solapa néctares de nostalgias).
No te quites nunca la gabardina, que es tarde y hace frío
y desabrocharías el seductor latido
que me apresa libremente a tus poemas.


*

jueves, 11 de octubre de 2012

A ti, amigo mío, paz de fuente


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Busco aquella tertulia de tus ojos,
en mi cansancio el calor de tu mano,
requiebro de una tarde de verano,
aliento de mi vida y mis enojos,
 
Te busco cuando lloro entre rastrojos
y si alegre camino por el llano,
te encuentro en el arroyo libre y sano,
en tu alma no existieron los cerrojos.
 
A ti, amigo mío, paz de fuente,
te llamo como el sol a la mañana,
te debo la alegría de mi frente,
 
el cariño por ti sigue latente,
por eso siempre dejo en tu ventana,
un racimo de amor como simiente.


*

miércoles, 10 de octubre de 2012

Ensalada templada de versuras






















Ensalada templada de versuras
o tribulaciones de un ama de casa.


Como un susurro intenso, me pregunto:
¿qué comemos mañana? es mi último pensamiento,
y es que entre rimas salgo al huerto
recojo un puñado de guisantes
y pienso en los acentos de un soneto.
Al punto ya paró la lavadora
y está haciendo un sol estupendo,
¡vaya! esta mancha en la camisa se resiste
vuelta al ruedo, a frotar con más esmero.

Ship ship.. ya la olla está avisando,
no se vayan a quemar las lentejas,
¿qué rima con panaché de verduras?
anoto en el rollo absorbente
el aderezo de un verso en tempura,
“vuelan alto los frágiles vilanos”
van jugando cogidos de la mano”

Uy, se me ha olvidado echarle al pollo cardamomo,
¡qué dolor! las lentejas se han pegado,
“necesitaban agua con premura”
y a esti pitu aún le falta media hora,
nada pasa, airosa no me estreso,
ya en la mesa les digo con dulzura,
hoy a dieta
ensalada templada de versuras.

*
Cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia.
Porque hay días para todo y mucho más...

martes, 9 de octubre de 2012

Érase que se era


















Se ahueca la tristeza en mis manos,
no atino a escribir el verso que mereces,
emborrono silencios entre fonemas,
bajo esta tinta azulada te llamo.

Porque vuelves, huésped eterno,
siempre vuelves con el otoño,
cómplice y arraigado.
Los prados se cubren de erizos,
asoman las castañas, está soplando el viento,
y al viento le hablo
que deja en mi jardín un caos de hojas secas
y unos ojos de miel entre las sombras.

Al viento le hablo y un érase que se era
sabe de la mansa madurez de las ciruelas
deseosas de ser entre unos labios,
(qué apacible volar enredos en tu pelo
o precipitarse río corriente abajo)
Y quien dice río ser luz de tu mirada errante,
ocupando un íntimo resquicio de tu espacio
llevarte lejos, muy lejos, al trote de un caballo
que no sea de humo ni de alambre;
pero no me hagas caso, que al viento le hablo
y el viento es un ermitaño que siempre pasa de largo.

Érase que se era,
la chimenea crepita en esta hora lenta
y las pavesas se abaten
                                   como las quimeras.


*

martes, 2 de octubre de 2012

Era viento y septiembre



















A Eloy, con amor, por llevar aguantándome 25 años... y suma y sigue.

Memoria de tu voz y de tu cuerpo
mi juventud y mis palabras sean
y esta imagen de ti me sobreviva.
José Ángel Valente


Eres la luz en el camino
o un lento atardecer entre maizales.

Era viento y septiembre,
y los rayos del sol ensayando tumbarse
impacientes sobre los campos.

Una nube jugaba a tener muchos brazos,
los árboles silbaban con sus ramas,
y una canción de purpúreas rosas
en nuestros labios reventaba.

Hoguera de mirada y tango.
Tararea nanas la luna,
mientras tú pescas renacuajos,
yo leo al poeta:
sus limones y su amargura.

Así fuimos heredando la vejez de los aljibes
y ese sosiego de cúpulas con narguile,
bajo la luz del alba campesina.

*

lunes, 17 de septiembre de 2012

Heme aquí, todo lo que soy tiembla





Estaba tendido y tenía entre mis brazos un cuerpo como la seda. Lo besé en los labios, porque el río pasaba por debajo.
Luis Cernuda.



- Estaba tendido.

Sigo leyendo a Cernuda y garabateo suspiros en el papel que son pabilos.

Qué horrible, a veces, el anhelo de un poema con azahares en las ingles y el acomodo paciendo en el ombligo. Será por eso que esta noche se deforma en blancor de puñalada.

- Y tenía entre mis brazos un cuerpo como la seda.

Desembocan los ojos en una tea de gestos aprehendidos y ladran las flaquezas. Ay, este enredo de abriles entre los dedos pretende un temporal sin naufragios. Lo sé, tengo el corazón encendido y el miedo.

- Lo besé en los labios, porque el río pasaba por debajo.

El paisaje se acható celosamente, cuando un rumor de encinares se aferró a mis hombros y todas las aves se apostaron en mi vientre. Le amé, como ama un tallo tierno la lluvia fina, habitó en mi nombre el mar de sus labios, brevísima luz derramada en vida, ardí en su esplendor de ajimez desnudo.

Heme aquí, todo lo que soy tiembla, heme aquí, todo lo que escribo existe.


*

lunes, 13 de agosto de 2012

Aire






Alerta vuelve tu soplo a mi herida
y voy sin miedo
a descansarme aire sobre tu era
si tu voz me sostiene

*

viernes, 3 de agosto de 2012

Como una fuente adormilada






A veces soy pura contradicción, lo sé.
¿Qué hacer? Si la noche está de pronto
inundando todos los caminos.

Acallado el canto soy adobe en los orígenes,
retozo en la costumbre de los instantes,
me descuelgo sin heridas,
arropo los recuerdos, te arropo, sí,
y una tibieza me envuelve, infinita, como el amor.

Como una fuente adormilada en su goteo
sigue medrando el musgo -riego tinta en los vacíos-
mis manos se crecen porque huele a salitre,
el aire trae sabores que se perdieron en el tiempo.

Descanso mis ojos en un poema
que suplica una tregua que amaine
este insomnio que me hace ser cruel
-a veces duele tener tu cuerpo cerca del mío
y quisiera quererte menos-

Cómo ciega esta niebla cuando se aquieta,
siento su belleza blanda deshacer el barro
y necesito pedir perdón por todas las caricias
que pudiera haber dejado olvidadas.

Pero estás dormido
la luna se ensancha y posa resplandores sobre tu piel.

Ya no parece la luz tan confusa
ni la vida tan frágil si escucho la armonía
de tu calmo respirar.

Atardezco, se están resumiendo los relojes,
suenan repiques que mudan tristezas de ternura y de frío.
Nada se detiene, sigue lloviendo vida.

*

domingo, 3 de junio de 2012

Siempre te amaré
















Al norte, siempre al norte
donde la lluvia de tus manos
convoca los suspiros de los tilos.
Y yo , verano ciego en tus rodillas,
hago sendas sin desmayo entre caudales de sueños
que desembocan en tus labios, eternamente en tus labios,
incluso cuando te enojas, incluso cuando me enojo,
bifurco sonrisas de arroyos mansos,
para que los helechos -en íntimo silencio, inclinados sobre tu pecho-
te hagan escuchar, como se escucha el canto menudo de un pajarillo,
que no vacila la armonía misteriosa que derriba muros a tu paso
o levanta castillos de arena por ver tus ojos asombrados
al rescoldo del hogar que templa el día con sus noches
mientras declamo un hatillo de versos sobre tus hombros
sobre tu vida
sobre mi vida
en la que siempre te amaré.

*





.

jueves, 22 de marzo de 2012

Aguas de Marzo, en el día mundial del agua






colesti como’l agua
y llegues fondísimu


páxines silenciu versos
el murmurio de tu voz
y enriba‘l to paisaxe


delles vegaes invéntote
floriando na mio tierra

jueves, 8 de marzo de 2012

Eres agua















Por ti alzo paraísos en eriales
sobre papel de aguas.



¡Ah, el agua!

eres agua,
yo
apenas sorbo y me quemo en la fragua.
Trazaré mis versos a carboncillo
para difuminar tus párpados
rendidos a la plácida llovizna.
¡Oh, esa timidez de fumarola!
Sabrás que los culpables son tus ojos
que agitan mi floresta de jilgueros
y me vuelven así, volcán tontaina,
aliñando estrofas de caramelo.
¿No ves que están migrando los besos de los pájaros
y demando tus labios manantiales
o un plantel de agapantos en la boca?
Después, perdona
que siga entre hipérboles mi poema;
te llamaré fuente y arroyo
y a un soplo de vilanos se encrespará tu nuca,
para cambiar el rumbo, curvo al sur de tu delta
y en el venero alado de tu ombligo
deshojaré las flores con adorable tiento
y serás el zahorí -rebose del vergel-
Porque el agua postula al agua
y agua tienes que ser, orilla de mi cuerpo.

*

martes, 24 de enero de 2012

A Dido




Él se enamoró de ti, Dido,
escribió tu nombre sobre la roca
en su primer viaje a Cartago.


Nunca volvió,
mustio se deleita con su derrota.


se mira en el espejo                    econocer es on y 
su mundo son palomas       samolap nos odnum us
mentiras                                                 saritnem
con recuerdos                         olecer ed sodanrot


Libera el miedo de sus noches
con la desolación fortalecida
y llagas en las manos, yermas de soledad.


En su éxodo conspira con Eolo,
se encrespa viento
y oscurece la luz de los paisajes
con un soplo de voz y tres gin-tonics.


Solo, llora en su jerga,
liba tu breve luz en cada una de sus sombras,
reclama los cimacios de tu pelvis
y aguarda la seducción de su muerte.

*

martes, 17 de enero de 2012

No dejes que nadie apague tu luz


---

















No dejes que nadie apague tu luz, porque es tu luz y necesita su lugar, en ocasiones no es demasiado grande, aunque sea un fogonazo, un relumbre de instante, pero es tu luz, vivaz, tuya. Y si alguien te hiere con su soliloquio de acíbar, o acaso en su sombra quisiera ocultarte, intuye la señal y sal corriendo como corren los guepardos, y vuelve a ser luz, que te invada y refleje en la gente que quieres, o lo que es lo mismo, en la gente que te quiere.

*

lunes, 9 de enero de 2012

Cuando el alma canta amor















Con un te amo el horizonte tibio titila en la noche eterna,
las neuronas aprisionan el compás de un beso detenido,
una golondrina acróbata se hipnotiza al susurro de la voz amada.
Es tiempo de colapsos, de níspolas fragantes y gladiadores silenciosos,
el cuerpo se electriza y vuela ingrávido como un roce impalpable
o una escolopendra nerviosa que ruboriza al cinorrodón
de la mano que siega. No te burles del viento
cuando mi alma canta amor y los escualos veloces,
sigilosos como vegetales se escurren danzando estrellas infinitas.
Navégame delicuescente como un vahído sideral,
porque ahora es el momento del vuelo
y me he despertado de mi adormecido letargo despedazando manjares.
Deja que estos versos arrobados se deslicen por tus manos de agua,
y nadie podrá ocultar la luna, si así fuera, qué me importaría,
si son tus ojos los que abren y cierran mis días y mis noches.

*