martes, 16 de junio de 2009

Mi bailaluna



Consigue tu brisa despeinar mi aljibe reposado,
campeas mi semblante con la vertiente de tu mirada
alejando la hostilidad de este corazón paciente.

Trastocado latido, esta marea intempestiva
que hoy me retiene con la voluntad de una danza,
pertinaces las manos viven en la ilusión de tus hombros,
y bailo,
un bailaluna de pasión que inventaron nuestros dedos,
nuestros labios - todo lo nuestro-

Seduce la magia que cosquillea los vientres,
la manifestación del agua cursa con arrestos los valles mágicos,
¡qué hermosa tolvanera,
qué horizonte tan frágil,
qué aroma de lluvia,
qué luna nos viste de piel
y predispone los besos en apacibles brasas de amor!


*

viernes, 5 de junio de 2009

Mi amor muere de ti



“Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte ,amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,inconsolable, a gritos”

Jaime Sabines No es que muera de amor, muero de ti....


Mi amor muere de ti.
Como el mordisco de un perro
tu ausencia en mi rostro se aglutina en cada arruga,
en la sombra de mi ojera está la nieve de tu nombre,
-himno que llevo en las entrañas oscuras-
Divago
dolorosa fantasía,
poetizo, como si así volvieras,
en una maldita metáfora inhalo de tu vientre
el feroz desnudo que fragmenta mis dedos en alaridos.
Nada sangra, pudiera decir que no hay herida,
toda luz se ha vuelto zarzal,
la voz umbra,
la afonía yerra en la sin razón
en el abandono que amamanta mi ceguera.
Morir de ti es incurable, es el crujido de las venas,
es apostatar de la vida, la orfandad del amor,
de mi amor, que muere de ti.

Hay una lluvia de besos en la bahía de tu boca




Hay una lluvia de besos en la bahía de tu boca,
una dicción perfecta para una noche estrellada.


Apacible, como un espejo lleno de celo relumbra tu figura,
intenso, como la vastedad de un bosque de hayas, tu abrazo.

Cuando te acercas, con ese rastro tibio de soplo de ángel
con la trova de todas las brisas en mi poniente oceánico
me enciendes ave y vuelo sobre tu costado de río.

Cuando tus ojos se precipitan abiertos o cerrados-da igual-
–de arriba abajo, de abajo a arriba-
aquí en la barca de mi vientre, te haces bálsamo,
sin distancia, soy lazo de estíos en tu nido de alondras
y poso en tus párpados el crepitar amable de todas mis besos.

*

jueves, 4 de junio de 2009

Siempre soy yo




Nací en septiembre,
ha de ser por eso que siempre fui madura
como las ciruelas.

Llevo un deje de morriña en los tobillos,
un arcano en el pecho
que hace que mi alma adopte forma de hoja rebelde.

Soy amante de la poesía,
arquitecta de sueños que descorchen trinos de esperanza.

Soy del amor la eterna vespertina:
mujer, madre, esposa, amante, amiga,
soy, y no espero ningún otoño,
los vivo en todos sus ocres.

Soy coleccionista de aromas,
la guinda en su amargor,
o el dulce albaricoque,
según amanezca el sol.

Pero una cosa os digo, siempre soy yo.


*

Tú




Viaja una palabra
sale de aquí,
de estas manos mías
que detienen Abril
para rozarte,
sin disfraces,
sólo palabra,
sin niebla que la estanque,
es muy pequeña,
la palabra,
y alberga un mundo
en mi alma,
hoy
he perdido el miedo,
al nombrarla,
lleva un idioma
el de los besos,
y su eco
estremece al aire.
La llevo aquí
entre mis labios,
lo reconozco,
siento vértigo,
voy a caer
a caer
a caer
en sus brazos.


*

Amo tu amor, al amor amo



Supe de mí cuando florecí en tu cuerpo
con el ímpetu de vendaval de lluvia
amainando mi desnudo antojo
que cautivo dormía esperando que la milicia de tus dedos
vinieran a saquear lo inhóspito de mi playa.

Te amé entonces, como ahora y siempre,
por destrenzar mi estancia con la salvaje insinuación
de los besos que incendian las pupilas de deseo,
por llenarme de coraje con tu esencia de arrecife,
guareciendo mi sed brava en el sosiego de tu calma tersa
Supe de mí al pronunciar tu nombre
y aquí estás detenido en mis pilares del amor amante,
amo tu amor, amor eterno.


*

Te necesito




A un soplo de ti, vivo suspendida del universo,
donde mis sueños se pliegan engañando al tiempo,
o se despliegan con alas de memoria,
me acecha a veces el amarillo de la ausencia,
el desvarío de la huella perdida,

Ven y desyesa mi corazón,
ven, te necesito para inventar otro cielo.


*

Mar revuelto



Son las gaviotas, amor.
Las lentas, altas gaviotas.
Ángel González (Áspero mundo)

Mar revuelto.

En mi alma el frío golpea,
cruel malecón, fui roca.
Tus manos insisten en jugar con las olas.
En la arena mi cuerpo vuelve a tu playa,
ávidas y febriles lucieran las dunas.

Adusto el viento
y salado
destempla los labios marinos.

Escarcha el maldito frío.
Helada escucho lo que nunca dijo tu grito.
Y veo pasar las gaviotas.

*

No sé por qué alguna gente




No sé por qué alguna gente
vive la vida de otra gente
come de sus miserias
aporrea su cobijo
lo desmigaja
lo derrumba
o lo dispersa al aire
en derrama
pulverizando como terrible
lo que no tragan
o lo que se les escapa.
No sé por qué alguna gente
piensa que su orín
huele mejor que el de los demás.


*

Triste ausencia




¿De qué vale enamorarse de la flor,
si luego muere entristecida?
¿De qué vale el silencio cuando el aire no llega?
¿De qué vale desnudarse ante la ausencia?

Si no se puede degustar el salitre de unos labios
ni la terrible lucidez de una mirada.
Transitas descalza, silenciosa,
dejando huella en el musgo que no pisas,
en la trémula hoja que se expande al viento.
Transitas desnuda, sofocante,
en el denuedo de las nucas que nunca mienten,
escalofrío antaño hoy soplo adusto.
Transitas, lejana siempre,
como un espejismo quebrado,
como estrella inalcanzable,
como un abandonado amor que nunca muere.

*

No escondas mi nombre en tu boca




Si te quitaras esa tupida túnica
que acota los límites.
Si me dejaras amanecer en tus vuelos de silencio
en la intocada madrugada de la piel.

Tal vez, no habría esos socavones a orillas de tu pecho
sólo besos como caracolas que perfuman.

No dejes pasar las gaviotas,
ni que los ojos se hundan en la sombra del eco.

No escondas mi nombre en tu boca
haciendo alambrada el tiempo.

Dame el relámpago de tu mirada,
o déjame naufragar oliendo a ti.


*

Tienen tus ojos la belleza de la flor del Lotto




Cuando me besas siento crecer una primavera de cabriolas
me hago liana y trepo en caricias por tu espalda sigilosa
para fundir en tu nuca mis yemas de frutas trenzadas,
reclamo tu pecho con mi pecho -refugio que nos ampara-

Cuando me miras, mezcla de instante y de infinito,
quisiera regalarte cualquier cosa:
un aroma en libre caída por zonas inexploradas,
una estrella que se aposente en tu piel desnuda,
una gota nacida del rocío del rubor de una amapola.

Cuando me besas y me miran esos ojos de zafiro,
acampo en la avenida de tu boca incendiada
donde tus labios de ternura se hacen volcán de almíbar
agitando las ansias que se anudan a mi torso.


*

Eres de mis ojos, la niña



Tu primera lágrima me supo a miel de acacia,
 parecías un aljibe que maullaba un cántico de dioses,
en mi corazón el regocijo y la preocupación de la tierra fértil,
te arropé en mi pecho con la fragilidad de un diente de león
y en ellos buscaste la fuente que en su jugo te fortaleciera vida.

Todo en ti estampida de risas y ternura, hipido de cielo,
tu boca de grosella roja, límpida de inocencia,
manitas de piel de melocotón, pies pequeños como flores silvestres,
sonrisa invadiendo de luz todos los rincones,
la voz de mi sangre en tu corazón marcando destellos de amapolas.

Todo en ti son ojos como farolas que palpitan trinos de mirlo
para que escampen todos los males de mis huesos.

Eres sin duda, hija mía, lo más bello que tocarán mis manos,
una brisa indómita, un mar calmo, mi amparo y mi desespero,
mi orgullo de madre te alza a las nubes
donde quisiera protegerte siempre,
en la razón y en la sinrazón, eres de mis ojos la niña,
eres lo mejor que me ha dado la vida .

*

Atardeceres del alma (Versión II)



La realidad me ha desterrado
de la siembra azul de tu cielo.
A la deriva la huella de mis labios agrietados
de no nombrarte.

Una estrella quise conquistar con un silbido de ramas
y un vendaval de cristales despoblaron mi baldía esperanza.

Te me asemejas a la nube que pretende la soledad de siempre,
-la mía-
Hoy se han acabado los atardeceres del alma.


*

Atardeceres del alma






Por querer salir de mi realidad
abracé tu cuerpo desabrigado,
como si pudiera salvarte de esa llaga
que inhóspita te habita.

Te intuí en medio de un vendaval de cristales,
-ilusa desde mi origen-
quise sembrar una estrella en mi árida esperanza,
ahora sé, que nunca podré robarte un beso
ni conquistar tu silbido de ramas.

Desposeída como una ola que jamás te rozará.
Me has enseñado la soledad de siempre
(con amor te acaricio el alma)
secuestrando con la lógica
el horizonte de todos los atardeceres.


*