lunes, 1 de febrero de 2010

El jazz de tus labios





I
Te encontré en un paisaje de tierra
desde entonces eres semilla
y ascua de mi sangre.

II
Regreso a los paseos en primavera
y voy llamando por tu nombre
a cada flor que tropiezo por el camino.


III
A veces te llamo Margarita,
sé que arquearías una ceja disgustado,
dirías: suena femíneo,
y que es tristísimo arrancar sus hojillas
sólo para saber si alguien mequierenomequiere.
Por eso, cuando encuentro un Rosal hermoso,
blanco, rosa, amarillo, rojo apasionado,
lo respiro y contengo su esencia
y descuelgo su aroma por mi cuello,
cierro los ojos (te huelo)

IV
Tú, como un canto en el camino,
de nuevo tú, siempre tú
y el jazz de tus labios, mi nostalgia.

V
Sábeme
bo
ca
s
ca
da
de rocío en el concierto de tus yemas.
De nuevo las flores laten acompasadas.
Y esos ojos que me vencen en su caída.

VI
¿Y por qué? Pregunto al Viento,
-cómplice de avivar mi fuego-
¿Por qué esta costumbre mía
de imponer tu nombre a las flores?
Y aletean con regocijo las ramas
y en su silbido...
te llaman.

VII
¿Te he dicho alguna vez
que me anudo en tus silencios?
Vives y estás en mi mundo
en mi mundo y aparte.


*

jueves, 28 de enero de 2010

Con toda palabra




Todo luz
y una palabra:
amor.

Anochecer,
a veces enfadados,
disimular ver tu nuca
y no poder besarla.

Amanecer
y saber que estás,
la alegría,
y en el desayuno
las miradas
y sólo el ojal de la camisa se resiste.

Envejecemos
bebiéndonos a besos,

yo
y el amor.


*




Lhasa de Sela- Con toda palabra

martes, 26 de enero de 2010

Cuando navego por el mar de tu universo




A veces me descubro abrazada a tu ausencia,
y es algo así como si quisiera escalar una montaña en patines.



Siempre es al alba cuando los sueños pulsan
y los ojos husmean hacia adentro,
las manos vuelan deseos para hacerse momentos de agua.

En la distancia de tu gesto quiero ser un árbol
y quien dice árbol, ser ave y remontarte,
aunque no sé si es la palabra exacta, se asemeja.

Renacer, tal vez, y anidarte entre mis manos
para dilatar los sentidos y temblar al rozarte,
prolongar besos por el camino de tu nuca,
contracorriente, cautivando espacios.

Suele ser en algunos instantes, no todos, pero casi,
cuando navego por el mar de tu universo
que desdoblo las esquinas furtivas de tus ojeras,
y entonces, ya no quiero ser árbol, ni ave,
quiero ser tu sol, tu luna o tu estrella.
¡Qué tonta eres! - me digo- ahora sueñas despierta,
(pero es que te quiero tanto, así, a mi manera,
que me duele todo, menos cuando sonríes)
y me estrujo a ti como una huella, o una costumbre,
que a destiempo invoca la fuente de tus labios.


*

viernes, 22 de enero de 2010

Desnuda, como un silencio de lago




Desnuda
como un silencio de lago
que acampa en tu orilla,
anido con tulipanes
el incendio de tu espalda.

Navego alófana entre tus yerbas
donde entrego mi voz y mi alma.

Mírame,
mira mi piel en la tierra
rezuma del almizcle de tu cuerpo.


*

martes, 19 de enero de 2010

Nocturno



Murmura un canto de lluvia en mis labios,
hay un olor de manzana en los dedos
que quieren desnudar tu piel de bruma.

Es una trova que se enreda en los cabellos,
como un fuego de campo de amapolas
o un vuelo que galopa hacia tu tarde.

Dulcemente, asoma un rubor de naranja sanguina,
imagino cómo serán tus ojos cuando roban sonrisas,
y se me ocurre que tu pecho son magnolias.

Luego te rozo, siempre antes de que amanezca,
poso un beso en tu sien y salgo corriendo
como gacela para no despertarte
y que se haga añicos este sueño de azúcar.

*

lunes, 18 de enero de 2010

Pronúnciame en tus ojos




Tu boca es el ánfora
donde el agua sueña con evaporarse
en una porción de cielo
–amor que, como el cielo, es infinito–.
El Beso que oscila
(Óscar Bartolomé Poy)



Indulgente quietud ampara el lago,
un lecho de remanso en su margen oculto
donde el agua sueña con evaporarse
y deja su huella entusiasta entre las diminutas flores.


Acércate cascada a mi frente que vuela,
rocíame con tu beso marino y misterioso,
deja que tiemble viva en tu desnuda lluvia,
y en tu acentuado soplo brotarán livianos mis pétalos.

Pronúnciame en tus ojos para morir amada
mientras bebo del venero de tus labios frescos,
que lentos, se aproximan al cauce de mis muslos
para ofrecerme sin huidas la fluidez dúctil y voraz
donde me descubro peregrina cuando me escampas.


*

jueves, 14 de enero de 2010

Llueve, anochece y llueve



"¿De qué beso lejano retornaste
que reconozco cada uno de sus fuegos"
(María Clara González)



Llueve, anochece y llueve,
muerdo el susurro de mis labios,
tu vientre -orilla silenciosa-
donde remo corriente abajo
mientras cae una llovizna de alfileres por la piel.

Llueve, anochece y llueve,
navego por la estela de tu espalda
y rezuman agua los rumores de la nuca.

¿De qué beso lejano retornaste
empapando mi madrugada de lluvia?

Llueve, desbordándose una guerra de ascuas
que se ahogan febriles en las entrañas.
Camino un sueño por una alfombra de pinares,
me doblego y busco su luz.

Llueve, anochece y llueve,
despunta el olor a primaveras
y reconozco el sol en tu mirada.


*

lunes, 11 de enero de 2010

¿De sus ojos, de sus manos, de sus labios…?



Lleva en sus manos el aroma del Aliso
y en su pecho asila un denuedo apretado.

Apasionado es su beso de madrigal blanco
y sus ojos arrullan como un salto de agua.

Yo no quiero ser de ellos desprendida,
de sus ojos, los que arrullan.
¡Ah sus ojos, emancipan los océanos!
Sólo en su cristalino indómito
soy consciente de lo que es el amor,
de la ternura que no se adultera en el tiempo,
y de sus pestañas de Albatros en desbandada.

¡Oh! Su aliento cuando invade mi desnudez,
o su voz cuando me nombra de madrugada.
¿Y sus labios? ¡Ay, sus labios de marea en calma!
Son manzanas que se hacen agua en mi boca
y silban huracanes que me arquean y desarman.

De sus ojos muy abiertos la sed y el hambre
que abarcan del cielo las estrellas, toditastodas,
para que las mire en sus pupilas de nomeolvides.

No, yo no quiero ser sin Él,
ni estar de sus ojos una mañana desprendida
ni de sus manos… ni de sus labios...


*

jueves, 7 de enero de 2010

Entre brevas y besos




He volado en el sereno de tus ojos,
volado sí,
como vuela un pez o una gaviota,
no me hace falta revelarte mis silencios,
tú, me escuchas aunque no hable,
y sabes lo que digo cuando pienso.

A veces, quiero decirte cosas,
creo que por eso escribo versos,
quiero decirte entre quereres,
que además de volar en tus ojos,
quiero ennoblecerme en tus manos,
como esa breva que amansa con ternura tus dedos,
y que me lleves a tu boca
que sorbo a sorbo me endulces
con el almíbar de un te quiero
y sostenernos volando,
en silencio,
dejar que pase el tiempo
y envejecer queriéndonos
entre brevas y besos.


*

lunes, 4 de enero de 2010

¡Amanece, Bella Aurora!



(William Bouguereau)Eos-Aurora


Amanece danzarina con sus dedos rosados
para reposar jazmines en los lechos.

Y sus piececillos de baladre correteando entre la hierba alta,
muy alta,
tan alta que casi no puedes verla,
apenas su cabello que obedece al viento,
o acaso sus manos perfilando soles sobre un lirio temprano.

¡Siéntela, siéntela! ¡Bella Aurora!

¿No escuchas la brisa entre los álamos?
Si cierras los ojos, sentirás que te rapta,
que te rapta…
¡Vamos ciérralos! no puedes engañarla,
la llevas en tus manos, plena como un lucero,
inasible a tu piel se amalgama.

¡Mira! mira esa luz que no fenece
y que ilumina bermeja tus mejillas,
ese rescoldo de frescor que ofrece su desnudez bizarra,
y su sonrisa quieta,
y su piel de nácar.

Toda ella tejida de flores arrullando a las aves
y la tibieza callada en sus labios,
su brillo divino constante,
sus colores son un vocerío de promiscuos manantiales,
contémplala, sí, contempla la belleza amanecida
su ambrosía que despierta viva vida.



*

jueves, 31 de diciembre de 2009

Amo la luz que zigzaguea en sus contornos



Amo sus pestañas sin huidas
cuando se rinden azules en mi vientre.

Crecen flores en el silencio de mis ojos
cuando acampo en la arboleda de sus labios,
conozco su lenguaje de río que no olvida,
el misterio sediento de sus manos
descolgándose como lava ardiente por la campiña,
su sonrisa de lago que contempla tácito el horizonte.

Me nacen ternuras silvestres, todas, cuando le miro
y escalo por su cuerpo entre susurros,
con el requiebro del mar manso en las pupilas.

Amo la luz que zigzaguea en sus contornos -me deslumbra-
y no tengo dedos bastantes para acariciar su rostro.

¡Oh! Esta clara embriaguez de conquistarle,
este querer ser navío para abordar su pelo
y desear lloverle a besos hasta empaparle,
saciar sus hombros desnudos, desplomarme,
y estremecerle de amor bebiendo de su boca.


*

lunes, 28 de diciembre de 2009

Duermes




Te besaré,
mientras la luna gime en su aljibe oscuro,
te besaré y haré breve este invierno.

Sopló la ventisca y borró el camino,
desde entonces el aire es desolación.

Anticipaste la puesta de sol
y ahora duermes en Latmus,
sobre todas las cosas, duermes.


*

domingo, 27 de diciembre de 2009

Mi, me, sin ti (Silencio)



I
Me arde el silencio en esta tarde,
envolvente silencio de ti
que turba mi sangre.


II

Vuelve impoluta aquella mirada tuya, tan triste,
del que acalla los besos, la palabra,
la caricia que dibuja corazones exudados en el vaho del espejo.


III

Hay un espacio infinito entre mi boca y tu tarde
(ya lo dije en otro tiempo, un déjà vu)
y un mar helado con albatros heridos.

Me pregunto, amor, si alguna vez me pronunciaste,
y mi otro yo te besa y necesita tu tacto por entero.
Eso también lo dijeron:
“Yo soy dos y estoy en cada uno de los dos por completo”
Tal vez, todo esté ya dicho,
a veces me pregunto por qué sigues en mí.


IV
Tengo los puños desgastados de escribirte,
un temblor en los labios que me delata
escolla mi lecho cuando vienes desnudo de armas,
y sólo quiero ser sábana para dormir como sierpe
liada a tu alfanje -muerte plácida-


V

Se abate en mi piel tu desbandada,
has vuelto a encalar mi nostalgia de ti,
sin ti, contigo, siempre prendido en mis ojos,
piélago eterno que sazona la llaga,
mientras amontono elegías enmohecidas,
-hace tanto de ti en mi memoria-


VI
Vuelves, atardecer satinado que reposa en mis manos,
como el tenue perfume de los pétalos que maduran,
o las ganas silenciosas de besarte los labios.


*

“Yo soy dos y estoy en cada uno de los dos por completo”
(San Agustín)

sábado, 19 de diciembre de 2009

Despunta la mañana con lento rubor





Despunta la mañana con lento rubor,
sopla el viento ternuras en mis labios.

¡Qué celeste ilusión habita en tu clara frente!

Dime, dime tú,
qué será del lábil Caballito de a-mar,
cuando vienes sigiloso enamorando su salterio
y bulle trotes con el soplo de tu aliento.

Dime, dime cómo,
no habré de guardar tus silencios en una Caracola,
para cuando me haga falta tu rocío de isla perdida
a-cercarla a mi oído
y ahogarme en la catarata de tus labios,
desvistiendo la noche en ríos de agua dulce.

Dime, en qué forma de preludio afloraste
si entre juncos y algas te hallaron mis ojos
y se anclaron en la afable playa de tu alma.

Dime tú, que entiendes mi piel de verso amado
con el gesto adorable de tu voz -mi arrullo alado-

Y si acaso la palabra enmudeciera,
(pacífico horizonte que talla el cielo)
no digas nada, que igual sabré que estás,
que somos uno, en cada instante nuestro.


*



jueves, 17 de diciembre de 2009

Tus besos hacen que los arroyos suenen distinto




Voy a acampar mis ojos en el resplandor de los tuyos,
musitando en tus argonautas manos cantos de lluvia,
para amanecer en tu marino arrecife desnudo
y delatar el temblor urgente de la caída de tu mirada.

Voy a nombrarte vigilia eterna venciendo mis tempestades,
porque tus besos hacen que los arroyos suenen distinto,
cuando tus dedos exploran esa mueca de la comisura de mi boca
y enredan tritones si pasean como ave tierna por mi regazo.

Voy a ti, sin cendales, porque combas mis remolinos
y me forjas agua.


*