
"¿De qué beso lejano retornaste
que reconozco cada uno de sus fuegos"
(María Clara González)
Llueve, anochece y llueve,
muerdo el susurro de mis labios,
tu vientre -orilla silenciosa-
donde remo corriente abajo
mientras cae una llovizna de alfileres por la piel.
Llueve, anochece y llueve,
navego por la estela de tu espalda
y rezuman agua los rumores de la nuca.
¿De qué beso lejano retornaste
empapando mi madrugada de lluvia?
Llueve, desbordándose una guerra de ascuas
que se ahogan febriles en las entrañas.
Camino un sueño por una alfombra de pinares,
me doblego y busco su luz.
Llueve, anochece y llueve,
despunta el olor a primaveras
y reconozco el sol en tu mirada.
*


_-_Dawn_(1881).jpg)





.jpg)



