jueves, 17 de junio de 2010

De mar, amor, eres de amar




Clandestinos tus ojos roban mis otoños nocturnos
y yo, con esta rebelde desnudez…


De mar, amor, eres de amar.

Salgo a buscar el recinto de tu boca,
descifro un paraje silencioso,
retrato íntimo de un licor que envejece cobrizo,
(gran reserva, aromado y complejo) enamorado,
y al vuelo atrapo el último incendio del olfato.

Mis labios
prisioneros de tus huestes, mueren dulcemente
en la tangible sabiduría de tu copa.

Sí ,eres de a-mar, amor,
sin condiciones, como se ama al aire,
uva que inunda las vertientes,
sin límites, los besos suben por los tobillos
aguzando el punzante deseo
de agotar la noche en el único aroma de tu piel.


*

miércoles, 16 de junio de 2010

Llovía





Llovía
y mojaban más sus bocas
que todo lo que llovía.

Llovía
aguacero inmenso sus cuerpos
de promesa líquida.

Llovía
y ellos allí
empapándose de quereres
mientras llovía.


*

lunes, 14 de junio de 2010

Agua de rosas





Estoy descifrando la quietud de los manantiales,
nada se aleja del tacto ni la palabra.



Mientras, las gotas de lluvia
-irrepetidas-
resbalan por mi isla de agua,
te cerco, lábil, y advierto
el sigilo que va batiendo mis entrañas.

Tú, mi agua de rosas,
mi agua luz, mi agua mansa,
raíz de mis dedos en tu pelo,
se asombran mis pechos a tu soplo de vilano
y cuando hundes tus labios en mi vientre
un temblor de muslos coronan los arroyos
y los campos se bañan de rosas blancas.


*


miércoles, 9 de junio de 2010

En qué brevísimo instante





I
Tiene un canto de ramas en sus labios.
Si le escuchas,
todo se detiene en el frunce de su frente.
Su pecho abierto encalla en un exilio de ojos,
y sus manos,
sus manos son baúl lapislázuli sin fondo.


II
Cuando llega,
fragua en mis cárcavas
donde el vuelo de las pavesas
arde mi piel para alzarme tempestad
que dormía en las paredes.

III
Me pregunto,
cómo tu voz,
cómo tu luz,
en qué brevísimo instante
he llegado a quererte tanto.

IV
Y alargo la mirada
cuando el aluvión de tu boca
sobre las diminutas flores
dan vida a mis te quiero.


*

lunes, 7 de junio de 2010

Musita el viento un nocturno para tus ojos



Musita el viento un nocturno para tus ojos,
las luciérnagas acampan en la pomarada.

-Prende el aire tus pestañas-

No arrecia este olor a lluvia
desarbolando la madurez de la manzana
que persigue alojarse en tu boca.

Ah, qué agitada viene esta brisa que abre mi ventana
y remueve los olores de los prados.

Susurra el arroyo tu nombre, despreocupado,
dos tordos se agasajan para heredar la luna,
nuevamente tus ojos sonríen entre retamas,
y un nido de caricias galopan al corazón
cuando de tu boca un soplo de vilanos
enredan hechizos en las frondas
y en un temblor de fallas retoñan las Caléndulas.


*

martes, 1 de junio de 2010

Abre los ojos





¿Quién eres?
Vienes a traerme luz bajo la hierba,
tu arroyo urgente resbala en mis aldabas.

Adormecido Mayo se deslizó
como la largura de un aullido.

¿Quién golpea?
¡Ah, tu corazón acaso¡

Nube de mimos abstractos,
vendaval rojo de cerezas
que pernoctan en mi regazo.

¿Eres tú, sueño mío?
El dormido amor al que despierto
para que tu boca se disuelva
en el balcón de mis besos en cascada.


Tú, travesía de azucenas,
y ramaje asilvestrado
donde me desnudo sin miedo.

A ti, con letras de agua te escribo
cuando despierto del sueño,
abro los ojos
y estás a mi lado.


*

viernes, 28 de mayo de 2010

Pude escuchar de tu voz el sueño del mar




Pude escuchar de tu voz el sueño del mar
-en mis ojos amaneció la flor del beso-
y en tu abrazo una danza de azucenas
hilaban crecientes de lunas por mi espalda.

Todo era amor, como en la ternura de una rosa
que recién despunta de su capullo
y se abre al cauce de la fontana del sol,
o busca la gota temblorosa del rocío.

Pude escuchar, sí, de tu voz la brisa libre,
así como juro, que escuché de tus ojos
la humildad de los manantiales,
y de tus generosas manos
la dulzura resbalando entre los dedos,
y ese sueño de amar alzándose en mi pecho.

Pude escuchar de tu voz el sueño del mar
sí, y no fue un sueño.


*

viernes, 21 de mayo de 2010

Atardece





De tu cuerpo beso todos los adverbios:
aquí, allá, temprano, siempre…



Lentamente atardece
mientras baño la mirada en tu horizonte,
finísimo límite de un mar ruborizado,
destellos besando al cielo en su calma.

Dulcísimamente tu orilla
se vuelve lumbre de almíbar,
bebo el agua de la alcoba de tus manos
y se alarga la luz de las estrellas.

Hondamente tu pecho se vuelve aurora
esquife donde alojo todos mis besos.

Atardece-s.


*

miércoles, 19 de mayo de 2010

De mis labios una rosa para tu nombre





(Balada para tu nombre)

En tu mirada nada es breve,
ni la luz,
ni el instante del beso,
ni tus pestañas de ola inmensa,
hay una balada en tus ojos cuando miras,
y eres fuego que arde en mi boca
-flor solitaria en el raigón de tus muslos-

Cuando te escribo,
quiero inventar odas en tu costado,
todas de amor, ya me conoces.

Mírame, ahora estoy canturreando:
de mis labios una rosa para tu nombre.


*

domingo, 16 de mayo de 2010

Pérgola en mi vientre tu pupila





La raíz del temblor llena tu boca, tiembla,
se vierte en ti y canta germinal en tu garganta.
José Ángel Valente



Hoy el cielo se ha vuelto verde
-pérgola en mi vientre tu pupila-
vendimia de amor, que de pasión me naces,
sueño de ave alojando racimos en tu cuello.

Como tallo incendiario, permaneces,
espiga sin púa tus dedos en mi nuca,
o mezcla exacta de sol y sombra,
sólo con la promesa de ser raíz para tu tierra
y de tus labios todos los besos.


*

miércoles, 12 de mayo de 2010

Una vez más




¡Oh, si pudiera desnudar al mar, lo haría mío!
Y todos dirían ¡qué locura!
yo les sonreiría y mi boca salpicaría olas.



Despierta Mayo azotando las arboladuras
donde tu voz amante abre mis sentidos.

“ Deja que el barro resbale entre tus dedos”
nadie debería morir de frío, ni de amor,
acércate, necesito sentir en mis hombros
de nuevo el atardecer,
no importa que no sea el más hermoso.


Tú, una vez más, tú,
capaz de colmar mis gándaras y florecerme de manzanos.

Siente cómo se estremecen los aromas
cuando la noche llega serena y clara;
sin embargo, tiemblo,
como lo hace el mar al verse inundado de estrellas.

Tú: toda luz aquietada en tu piel de amar.

jueves, 6 de mayo de 2010

Atrapo al viento el arrullo de tus mareas





Atrapo al viento el arrullo de tus mareas,
danzan las nubes en su atardecer escarlata,
sigiloso el sol se apresura entre los riscos
y me desvela la sed de tu freática boca.

Exploro cautelosa la agitación de tu mirada,
la calima de tu aliento de terma,
recorre mi lengua las turbulencias de tus lunares
-algún granizo se deshiela entre las manos-
acechas ávido,
sabes que se aproximan precipitaciones por el nordeste.


*

martes, 4 de mayo de 2010

Al filo de la tarde quiero ser golondrina





Engarzo versos a su mágica humana.
Las estrellas guardan silencio y furtivas
se apresuran a bañarse en el lago de sus ojos.

Lleva en su costado un adagio que acaricia:
El canto de las golondrinas le alarga los oídos
y le roban la mirada sus vuelos acrobáticos.

Yo sé cómo tiembla el cielo cuando alza su mirada al aire,
como sé de sus manos anchas de ternura,
del fulgor del arroyo cuando las sumerge,
hasta el agua se sonroja cuando roza sus labios.

Vuelo, vuelo más allá del vuelo
(al filo de la tarde quiero ser golondrina)
susurrarle trinos en su boca de cereza
y reposar en el nido de su cálido regazo.


*

jueves, 29 de abril de 2010

Siempre contigo, Madre.



He ido contigo, Madre, a podar el romero, a desnudarlo de hojas muertas, a ese dulzor que se aferra al sol y despunta sus flores. He estado contigo, Madre, a la sombra del lloredal, en el banco que papá nos hizo y donde se agotaban las tardes desvainando guisantes (le escuchamos cantar coplas al viento mientras mima a las tomateras que se mustian en la niebla).
Siempre voy, Madre, contigo, a los olores de tus manos de yerba buena , al calor de tu amor entre las flores, he de decirte que alguna se me ha muerto, después de tu partida se inundaron de tristeza, pero otras, otras siguen Madre y llenan de tu aroma mi memoria.


*

martes, 27 de abril de 2010

Ser hoja en tu risa vencida






I
Ser hoja en tu risa vencida, susurrarte sueños,
sólo para ver esos hoyuelos de tus mejillas
cuando sonríes.

II
No hay lindes para mimar tu orilla de consignas azules,
hasta los farallones tiemblan cuando pasa tu brisa
y ondula de algas tu pelo.

III
Besar tus labios -calada de Menta y Fresia –
se me ha ocurrido besar tus labios
zozobrando en mi piel todos los vértigos.

IV
¿Sabes por qué en mis manos vuelan caricias?
Saberte, es saber que brilla el sol sobre la hierba.


V
Guardas silencio, yo sé,
y lo sé por la forma en que pestañeas (el aire arremolina ternuras)
me sabes detenida en el crepitar de esta primavera
que te nombra Heliotropo en cautiverio.

VI
No, no digas nada,
ni siquiera hagas ruido,
déjame que escriba este poema al borde de tus labios,
como hoja perenne de tu pecho,
déjame, que estoy desnudando tu aroma, lentamente.



*