lunes, 9 de agosto de 2010

El agua, tu boca tibia




Beben los helechos del arroyo tendenciosos de su afecto,
para recordar la ternura que madura bajo el sol.
De las yerbas, la calima de un suspiro escarba en la humedad de la tierra,
mientras, algún mirlo vagabundo ronda los aljibes
y lleva en su pico miguitas de pan.

Si supieras que estoy soñando Umbelas entre el ramaje de las horas
-el agua, tu boca tibia, son una misma cosa-

Hermoso paisaje, tus manos solariegas desdoblando sonatas.
¿Era entonces el tiempo de los árboles?
¡Oh! se rinde la tarde en calmado azimut,
ya despiertan las estrellas, (cierra los ojos, vida mía)
porque tanta luz opaca su coruscar.


*

martes, 3 de agosto de 2010

El mar bate tu nombre





El mar bate tu nombre,
la tarde muda se vence sobre la arena,
pero tú eres ola y vienes a salvarme
con el secreto de la espuma.

Es cierto,
eres una verdad azul a la que invoco.

Me arropo en la largueza de tu mirada,
y eres Albatros que planea en mi alma, sin bullicio.

Sí, el mar bate tu nombre (aquí en mi pecho)
y el salitre de tus labios tempera los míos,
por eso, siempre te beso hasta que gime el agua.


*

lunes, 19 de julio de 2010

Haz de Luz




Te buscaré en la cintura de la tarde,
en el suspiro del eucalipto,
respirándote hasta la aurora
con una algarada de cometas en las manos
por si acaso me esperaras.

Te encontraré, siempre,
con la desnudez en los ojos
-haz de luz que me invade-
a tientas, una caricia murmurará un te quiero,
de las bocas una marea de besos nacerá de repente
y batallarán los sueños de las algas.

Seremos delgada arena
viento que cabalga hacia las crestas de las olas,
seremos tú y yo
y toda luz alargándose en los labios.


*

Me he vestido de tu piel desnuda





Me he vestido de tu piel desnuda
prendiendo hogueras en tu espalda,
expían mis labios aquel país secreto
donde anochece vendavales de verano.

Nadie como yo, amará tanto el huracán felino de tus ojos,
porque haces que brote primaveras de líquenes en mis labios
y que suene la hierba aplastada por los cuerpos
después de la magia del orgasmo.

Me he recostado en tus brazos de viento
para verte dormir en tus horas marinas
y he perfilado con mis dedos tus mareas
con la luz que destila las hondonadas del pecho.

Nadie como tú, moldea la curva de mi cadera,
con la cadencia de las olas -mansas, bravas-
(inefable desembarco)
cuando abordas mi gruta en cálidas riveras de fuego.


*

miércoles, 14 de julio de 2010

Te amaré entre las flores





Cuando entre las hojas tenue brisa
llegue, como acariciando los olores,
te besaré,
y de tus pupilas en mis ojos
el reflejo de las camelias.

Te amaré entre las flores.

Con la felicidad del agua como testigo
y el duelo de la espiga atardeciendo.
Un coro de cigarras solfearán sobre los chopos
mientras entrelazamos nuestras manos de velero.

Será al atardecer, seguramente
(por eso del romanticismo, ya me conoces)
y veremos juntos las libélulas
que beben del arroyo plateado y rojo.

Yo te diré ¿me quieres?
y tú, como siempre, te harás el loco,
frunciré mi ceño, como enojada,
y rodeando mi cintura con tus brazos,
me dirás: cada día te quiero más
y a cada rato, otro poco, otro poco.


*

miércoles, 7 de julio de 2010

Sara





Sara, orilla de mar,
Sara, noche que resplandece,
Sara nunca lejana, sonrisa abierta,
Sara, verde abrazo de rama,
Sara, de arándanos o limonada,
Sara con los pies en alto,
Sara descalza y de puntillas.
Sara guerrillera de libros marcados,
Sara, acacia de besos cada mañana.
Sara, nubarrón que no pretende, pero cala.
Sara, sol desprendido que sorprende,
Sara oleada,
Sara instante,
Sara luz,
Sara soplo y catarata,
Sara, alondra que vuela, al alba.

*

jueves, 17 de junio de 2010

De mar, amor, eres de amar




Clandestinos tus ojos roban mis otoños nocturnos
y yo, con esta rebelde desnudez…


De mar, amor, eres de amar.

Salgo a buscar el recinto de tu boca,
descifro un paraje silencioso,
retrato íntimo de un licor que envejece cobrizo,
(gran reserva, aromado y complejo) enamorado,
y al vuelo atrapo el último incendio del olfato.

Mis labios
prisioneros de tus huestes, mueren dulcemente
en la tangible sabiduría de tu copa.

Sí ,eres de a-mar, amor,
sin condiciones, como se ama al aire,
uva que inunda las vertientes,
sin límites, los besos suben por los tobillos
aguzando el punzante deseo
de agotar la noche en el único aroma de tu piel.


*

miércoles, 16 de junio de 2010

Llovía





Llovía
y mojaban más sus bocas
que todo lo que llovía.

Llovía
aguacero inmenso sus cuerpos
de promesa líquida.

Llovía
y ellos allí
empapándose de quereres
mientras llovía.


*

lunes, 14 de junio de 2010

Agua de rosas





Estoy descifrando la quietud de los manantiales,
nada se aleja del tacto ni la palabra.



Mientras, las gotas de lluvia
-irrepetidas-
resbalan por mi isla de agua,
te cerco, lábil, y advierto
el sigilo que va batiendo mis entrañas.

Tú, mi agua de rosas,
mi agua luz, mi agua mansa,
raíz de mis dedos en tu pelo,
se asombran mis pechos a tu soplo de vilano
y cuando hundes tus labios en mi vientre
un temblor de muslos coronan los arroyos
y los campos se bañan de rosas blancas.


*


miércoles, 9 de junio de 2010

En qué brevísimo instante





I
Tiene un canto de ramas en sus labios.
Si le escuchas,
todo se detiene en el frunce de su frente.
Su pecho abierto encalla en un exilio de ojos,
y sus manos,
sus manos son baúl lapislázuli sin fondo.


II
Cuando llega,
fragua en mis cárcavas
donde el vuelo de las pavesas
arde mi piel para alzarme tempestad
que dormía en las paredes.

III
Me pregunto,
cómo tu voz,
cómo tu luz,
en qué brevísimo instante
he llegado a quererte tanto.

IV
Y alargo la mirada
cuando el aluvión de tu boca
sobre las diminutas flores
dan vida a mis te quiero.


*

lunes, 7 de junio de 2010

Musita el viento un nocturno para tus ojos



Musita el viento un nocturno para tus ojos,
las luciérnagas acampan en la pomarada.

-Prende el aire tus pestañas-

No arrecia este olor a lluvia
desarbolando la madurez de la manzana
que persigue alojarse en tu boca.

Ah, qué agitada viene esta brisa que abre mi ventana
y remueve los olores de los prados.

Susurra el arroyo tu nombre, despreocupado,
dos tordos se agasajan para heredar la luna,
nuevamente tus ojos sonríen entre retamas,
y un nido de caricias galopan al corazón
cuando de tu boca un soplo de vilanos
enredan hechizos en las frondas
y en un temblor de fallas retoñan las Caléndulas.


*

martes, 1 de junio de 2010

Abre los ojos





¿Quién eres?
Vienes a traerme luz bajo la hierba,
tu arroyo urgente resbala en mis aldabas.

Adormecido Mayo se deslizó
como la largura de un aullido.

¿Quién golpea?
¡Ah, tu corazón acaso¡

Nube de mimos abstractos,
vendaval rojo de cerezas
que pernoctan en mi regazo.

¿Eres tú, sueño mío?
El dormido amor al que despierto
para que tu boca se disuelva
en el balcón de mis besos en cascada.


Tú, travesía de azucenas,
y ramaje asilvestrado
donde me desnudo sin miedo.

A ti, con letras de agua te escribo
cuando despierto del sueño,
abro los ojos
y estás a mi lado.


*

viernes, 28 de mayo de 2010

Pude escuchar de tu voz el sueño del mar




Pude escuchar de tu voz el sueño del mar
-en mis ojos amaneció la flor del beso-
y en tu abrazo una danza de azucenas
hilaban crecientes de lunas por mi espalda.

Todo era amor, como en la ternura de una rosa
que recién despunta de su capullo
y se abre al cauce de la fontana del sol,
o busca la gota temblorosa del rocío.

Pude escuchar, sí, de tu voz la brisa libre,
así como juro, que escuché de tus ojos
la humildad de los manantiales,
y de tus generosas manos
la dulzura resbalando entre los dedos,
y ese sueño de amar alzándose en mi pecho.

Pude escuchar de tu voz el sueño del mar
sí, y no fue un sueño.


*

viernes, 21 de mayo de 2010

Atardece





De tu cuerpo beso todos los adverbios:
aquí, allá, temprano, siempre…



Lentamente atardece
mientras baño la mirada en tu horizonte,
finísimo límite de un mar ruborizado,
destellos besando al cielo en su calma.

Dulcísimamente tu orilla
se vuelve lumbre de almíbar,
bebo el agua de la alcoba de tus manos
y se alarga la luz de las estrellas.

Hondamente tu pecho se vuelve aurora
esquife donde alojo todos mis besos.

Atardece-s.


*

miércoles, 19 de mayo de 2010

De mis labios una rosa para tu nombre





(Balada para tu nombre)

En tu mirada nada es breve,
ni la luz,
ni el instante del beso,
ni tus pestañas de ola inmensa,
hay una balada en tus ojos cuando miras,
y eres fuego que arde en mi boca
-flor solitaria en el raigón de tus muslos-

Cuando te escribo,
quiero inventar odas en tu costado,
todas de amor, ya me conoces.

Mírame, ahora estoy canturreando:
de mis labios una rosa para tu nombre.


*