Mis queridos amigos me voy unos días de vacaciones, pasadlo bien , escribid mucho para cuando vuelva leeros y sed muy felices. Hasta la vuelta. Besos y cariños para todos .
Trazas sobre mi cuerpo el fragor del río con un tropel de caricias de nube, -en el recorrido de tu Céfiro asomo girasoles-
Galopas arroyos en los labios descubiertos donde bebemos latidos de azules albores.
Desdoblas las esquinas si me ciñes en tu abrazo, si balanceas tu sonrisa de torrente por mi cuello y bordas mis pechos con pespuntes de besos para morir caudal que escalda edenes en mi lecho.
Amo la serena vida de tus ojos, el instante en que acaricias los poros de mis sombras, cada ángulo preciso de tu cuerpo y cuando en tu boca asoma esa sonrisa
-más te amo-
Te amo cuando inclinas la cabeza como un cachorro bueno, amo de ti la impaciencia de tu hambre, la sed que me sacia y que me duerme, amo los comienzos interminables de tu excusa desnuda y el borboteo de tu mundo agitado en mis colinas, el almíbar de tu boca con su acidez de pomelo, el trémulo aliento horadando mis ingles y tu entrante de mar haciéndome caracola.
. Revolotea tu voz distraída clavas tus ojos en el balcón de mis pupilas. Traes contigo la tarde bordada de narcisos para poblar mis senos con melodías de mirlo con vuelos de mirlo, con guirnaldas de mirlo…
Es una profecía la palma de tu mano cuando en mi vientre se enhebra sibilina buscando la alcoba de mi sexo el borde cálido de mi sexo, la súplica de mi sexo…
Llegas a mi espera con serpentinas en los labios y sacias el hambre meciendo nidos de pasión para hacerme bruma de mar en el istmo de tu cuerpo.
tengo miedo de los silencios de las ramas, de no saber intentar una nueva mirada, como tú,
me detengo en la orilla
porque sé que se ha hecho tarde, tanto,
que la noche está rota y su rubor se marchita con un relente en la mirada que no pactamos, ondulando sentimientos por abismales escarpados, el miedo esparce la sed de las palabras no dichas.
No se despide la noche se extiende en su quietud de vía muerta, sin embargo, apacigua los sueños en refugios encuentra besos de consuelo insiste en la misión del alba, mientras tanto, eso que te oprime, es el dolor que se incorpora con su rostro de silencio y en esa brazada de vacío en esa invasión ausente no cabe palabra de consuelo.
se anticipa a tu sombra y despoja las hojas de las ramas, ella, acecha desnuda y te viste con su mortaja invade las pestañas de desiertos te envuelve en la quietud de los grises y te apresa tanto, que, te convierte en esa luz que nunca llegará.
Te averiguo en el verbo amar en el tacto que la noche sugiere te busco, báculo tibio de mis anhelos, con la avaricia de arroparte entre mis cumbres y cantar a tu silueta una siembra de praderas para que troten corceles en el sendero de tu vientre, o en el frenesí de vida que ofrece el vértigo de tu boca.
Te averiguo y me ciego en la fábula de tu cintura para anidarme plácida con las pestañas sonrientes en la explanada volcánica de tu hermosura. Te averiguo, en algo más que palabras.
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- Imagen de Antonio Canova- Psique reanimada por el beso del amor
Un sablazo de silencio cuando no se existe parte el alma en mañanas sin caminos y nos aleja los sueños de las farfallas.
Resbalas, resbalas por los ojos de la memoria con los hombros apoyados en el frío de la ausencia, como un sauce rodeado de juncos resbala también la delimitación de tus pestañas.
Sigo aquí, en el lado de la nada, como la sombra del tronco retorcido de la parra, sigo, mientras resbala, el furtivo tiempo donde fantaseo con tu boca de prosa imaginaria.
Me he vestido de tu piel desnuda prendiendo hogueras en tu espalda, expían mis labios aquel país secreto donde anochece vendavales de verano.
Nadie como yo, amará tanto el huracán felino de tus ojos, porque haces que brote primaveras de líquenes en mis labios y que suene la hierba aplastada por los cuerpos después de la magia del orgasmo.
Me he recostado en tus brazos de viento para verte dormir en tus horas marinas y he perfilado con mis dedos tus mareas con la luz que destila las hondonadas del pecho.
Nadie como tú, moldea la curva de mi cadera, con la cadencia de las olas -mansas, bravas- (inefable desembarco) cuando abordas mi gruta en cálidas riveras de fuego. *
Lleva en la sonrisa la corriente abierta, clara como la vida, firme como un pedrusco arriesgado, benévola como la sombra de un olivo.
Tiene los años sin disfraces en el rostro, pendientes de futuro comprometidos en su gesto ingenuo.
Vuela sueños y mira al mundo sin fronteras, sabe que los andenes esconden ausencias. Cuando mira fijamente reconozco en su mirada la sed del agua, en sus manos sin prejuicios camina hacia donde yo jamás he podido ser, y me llena de orgullo el resplandor de su cara cuando viene con un universo de estrellas que no alcanzo a contar.
Consigue tu brisa despeinar mi aljibe reposado, campeas mi semblante con la vertiente de tu mirada alejando la hostilidad de este corazón paciente.
Trastocado latido, esta marea intempestiva que hoy me retiene con la voluntad de una danza, pertinaces las manos viven en la ilusión de tus hombros, y bailo, un bailaluna de pasión que inventaron nuestros dedos, nuestros labios - todo lo nuestro-
Seduce la magia que cosquillea los vientres, la manifestación del agua cursa con arrestos los valles mágicos, ¡qué hermosa tolvanera, qué horizonte tan frágil, qué aroma de lluvia, qué luna nos viste de piel y predispone los besos en apacibles brasas de amor!