lunes 14 de diciembre de 2009

Se ha dejado la tarde embaucar de frío



Se ha dejado la tarde embaucar de frío,
la ventisca asoma más firme y compacta,
conspira susurros abatidos sobre la hierba.

Cruje la última hoja triste, mortecina,
ningún pájaro sobre las ramas, nada,
sólo el frío,
y toda la soledad que emana el humo de los tejados.

Se adentra por los poros la resaca del hielo,
ni la copas de los árboles salen indemnes.

Hoy quiebra la escarcha los rincones más íntimos
haciendo arder la memoria de verdades puras,
y ninguna señal en el camino que indique
dónde fue a parar el fuego que despertaba entre sus manos.


*

viernes 11 de diciembre de 2009

Cuando vengas a ceñirme de ternura



Cuando vengas a ceñirme de ternura
con tu mar de alabastro enrojecido de amapolas,
iré a tu frontera a robar el abandono de tu pecho.

Cuando los cuerpos solos se colmen en la derrota
y las sedientas lenguas yazgan del combate...

...después, te miraré,
lentamente,
como un idílico remanso
o el último aire enmudecido.

Y si acaso en algún momento sintieras frío,
es que he apartado la insensible sábana
que cubría con decoro tu celosía.

*

miércoles 9 de diciembre de 2009

Tú (como soplo vencido del Cielo de tu boca)



Tu voz
irrumpe el Universo de mis sueños,
donde nada se disfraza
y el rito de la nuca se abre a la lluvia.

Tu sonrisa
mezcla de fuego y de luciérnaga,
otorga tibieza al celeste fluido,
como soplo vencido del Cielo de tu boca
libando de caricias las mejillas.

Tus manos
fuga esplendorosa donde me inclino
para ser rehén en la Epifanía que derramas,
y amanecer corceles desplomando el otoño.

Todo Tú
-me llegas-
y te respiro silenciosa
levitando en tu Belleza de Perseo
-constelación atrapada en mi pecho-

Todo Tú
y la ternura que exhalan tus labios.


*

sábado 5 de diciembre de 2009

Cantos de Erato



Hay en este prólogo un suspiro enamorado,
palpita el corazón su vendimia solazada.


Tus manos de cítara
desvisten mis cantos de Erato
y los eriales se colman de aromados manzanales,
me recorres despacio,
trepando enredadera coronando mis girasoles
con el racimo cálido de tu lengua,
-anidan en pétalos las golondrinas-
alojando en mi vientre licores de malvasía.

En la embriagada vereda de tu mies sembrada
un retoce de besos de la fontana de tu boca
anticipa la danza de la primavera.

Y soy dogal de muslos en tu cintura de barcarola
cuando despeinas las estrellas que dormitaban en mi playa.

Al compás del deseo tu excelsa hermosura
se desgrana en vaivenes que redimen las acacias,
brotando al unísono la flor de los cerezos.


*

jueves 3 de diciembre de 2009

Al final del invierno



Si al final del frío invierno me recuerdas,
no lo hagas con sabor a muerte.

En tu atardecer
he sabido de la hermosura de las cosas pequeñas,
del crepitar de las olas y su éxtasis,
he sido volátil en la armonía de tu sien
desvistiendo impávida tus prados de deseo.

Si al final del frío invierno, ya no estoy,
no llores lágrimas de ausencia,
que mi corazón tuyo es y seguirá siendo
el peñasco ardiente que germinaste lluvia
(para nacer flores, la más tierna, la más bonita,
nuestra hija - mi sonrisa de mar en calma-)

Y si escribes mi nombre alguna vez,
escribe amor, corazón abierto, o ave tierna,
pero, ni una lágrima tuya, mi amor,
resbale por tu mejilla,
porque has sido mi remanso, mi torbellino,
mi risa, mi torrente, mi cierzo y mi levante,
y espantaré los malos vientos
con un soplo de brisa para que tu corazón cante.


*

martes 1 de diciembre de 2009

Sólo tú y yo, solos.



Enhebro la tarde de momentos con hilos de luz,
hago pespuntes sin trincheras bajo la paciente Luna.

Tú y yo
y entonces las manos…
y entonces tu mirada…

tan íntima que desplaza al universo
y todo se borda de tus dedos danzarines,
del susurro de tus labios que a todo dan sentido,
mi sentido, siento, sí, ( puntadas de cruz en el vientre)
porque el júbilo de tu sonrisa es un torrente de amor
que me tiene abrazada a tu cuerpo silvestre que riela mis a-mares
y nada, nada, ni siquiera el aire cabe entre nosotros.

Sólo tú y yo, solos.


*

viernes 27 de noviembre de 2009

Desnudo





A contraluz
descifro
tu piel al desnudo,
apreso el edén de tu arcano
que anuncia cósmicas estampidas.

Nada más bello
que el desembarco de tu flota
después de las violetas.

Únicamente
dormir en un paseo de besos
por tu espalda.


*