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Se ha dejado la tarde embaucar de frío,
la ventisca asoma más firme y compacta,
conspira susurros abatidos sobre la hierba.
Cruje la última hoja triste, mortecina,
ningún pájaro sobre las ramas, nada,
sólo el frío,
y toda la soledad que emana el humo de los tejados.
Se adentra por los poros la resaca del hielo,
ni la copas de los árboles salen indemnes.
Hoy quiebra la escarcha los rincones más íntimos
haciendo arder la memoria de verdades puras,
y ninguna señal en el camino que indique
dónde fue a parar el fuego que despertaba entre sus manos.
*
la ventisca asoma más firme y compacta,
conspira susurros abatidos sobre la hierba.
Cruje la última hoja triste, mortecina,
ningún pájaro sobre las ramas, nada,
sólo el frío,
y toda la soledad que emana el humo de los tejados.
Se adentra por los poros la resaca del hielo,
ni la copas de los árboles salen indemnes.
Hoy quiebra la escarcha los rincones más íntimos
haciendo arder la memoria de verdades puras,
y ninguna señal en el camino que indique
dónde fue a parar el fuego que despertaba entre sus manos.
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